Dispuestos a soñar

...Quiero brincar al vació, quiero saltarme tu olvido, quiero atender mis latidos, y morirme antes de que llegue tu egoísmo...

sábado, 10 de noviembre de 2012

Sentarse a esperar a que el sol se apague, en la colina deseada, con los pastos cortos, con las flores mojadas, el rocío cae lentamente, el viento sopla pero no daña, habla, habla con mensajes cálidos, mi pelo se enmaraña, como los pensamientos míos que bailan, como danzarines de ballet y se atacan, combate a cuerpo por dominar la fluidez de los actos, de las cosas que voy dejando, atrás por supuesto, de las cosas que voy haciendo o incluso rompiendo. El cielo está abierto, cuando el sol hace poco se recostó en el final del horizonte, ahí donde nunca acaba, donde continua el siclo, el infinito, donde se cae y empieza de nuevo, del otro lado, donde todo comienza. Las estrellas guiadoras de sentimientos, de caminos sinuosos, esperan solitarias, las nombran, las adoran, pero nadie alcanza su brillante resplandor. Morada de cuerpos inertes, de almas desahuciadas, solo las añoran los seres que extrañan su gemela alma, pedazo de corazón que hace rato se fue a dormir en ellas. Suspiros que desvanecen, que vuelan como pétalos de margaritas, aves que vuelan a trote en rescate de sus vidas, el cielo se cae, el cielo termina. La noche serena como verano adelantado, con brisas serenas, aunque no hay mar, aunque no hay velas, arena, el olor arde en la nariz, del recuerdo, de aquel recuerdo en primavera, verano en la playa, verano cenicienta.Y estoy aquí, esperando que amanezca, que el sol estire sus brazos, en la colina que hoy me sienta, que me sienta tan bien, me mantiene, me desvela, me escucha, se sincera. La luna vigila impaciente la llegada de su amiga brillante eterna. Mis ideas se esfumaron, no hay peleas, serena así con el alma abierta, con la vida como agua, que fluye en mis venas. La paz domina en cualquier guerra, puedo suspirar pues ya ningún recuerdo daña, ya nada corta o mata. Los recuerdos se guardan en cajas, los feos se borraron con el alba. Fluye mi vida y soy amiga del sol, las estrellas y la luna, de la colina encantadora, del aire y de la sombra. De explicar mejor puedo decir, con ellas hasta los simples y serenos silencios son lindos, no hay incomodidad, no hay miedo, exclusión. Puedo pasar horas meditando, con los pastos en mi mano, con las flores mojadas, con el viento en la cara, momento que me permito ser quien soy, no quien debo ser, momentos, como cuando estiro mis piernas y corro, corro a toda marcha, sin mirar nada, solo mirando mi interior, lo que siento, lo que soy. Y no me avergüenzo, no me escondo, pero a veces el silencio es más encantador que las palabras.Como lo es mi colina cuando el sol se apaga.


(borradores)

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