Dispuestos a soñar

...Quiero brincar al vació, quiero saltarme tu olvido, quiero atender mis latidos, y morirme antes de que llegue tu egoísmo...

jueves, 4 de noviembre de 2010

Corazón Robado.


Venerando el tiempo de volver. Camino sin rumbo, sin un porque. Mire por la ventana y no te encontré. Salí al jardín y me derrumbe. Sabias que le temía a la oscuridad, y así y todo elegiste marcharte, cuando el sol cayó. Una gran fotografía rompí el día de hoy, donde tú besabas mi frente. Decían de ese beso, que es el más tierno y más sincero de todos los besos, pero esa fantasía es imposible de creer, cuando hoy te fuiste sin una explicación. Tus cartas arroje al fuego y solo con una cosa me quede, con algo viejo, roto y olvidado, algo que ya no late y se descompuso al tú marcharte. Mi vida como la conocía, se derrumbo, como la torre de pizza, se tumbo. Mi balcón aquel de Julieta desapareció, porque sin romeo, me quedo yo. Tomé los videos y uno por uno los vi, llore mientras lo hacia y luego los destruí. Al poco rato me a coste en nuestra cama, pero la desesperación apareció, cuando en sueño pensé que te encontraba y al despertar, choque con la cruda realidad, me habías dejado, para nunca más regresar. Sabía que tarde o temprano tendría que afrontar, paso a paso superar, que la vida sigue y que debo continuar. Mientras tanto, masoquistamente me refugió en el dolor, una forma muy mía, de entender lo que paso, de entender que fue real aunque me rompieras el corazón. Sintiéndote morir, ardiéndote la vida y quemando tus rutinas, viviendo por vivir. Ayer te enterré, de todas las formas posibles. Desapareciste. Jamás exististe. Lo supere, concretamente deje de venerar el pasado contigo y volví a vivir, mi vida.
Hoy a la tarde tocaron el timbre. Detrás de un ramo de flores te escondiste. Me besaste y me pediste de todas las formas posibles, que te hiciera un lugar, un lugar en mi pecho, en mi mente, en mi cama, en mi vida. Desearía haber tenido voluntad para echarte, para rogarte que te fueras. Pero hoy ya callo el sol y sabes muy bien que le temo a la noche. Tú duermes tranquilo ahí mismo, donde pediste que te haga de nuevo un lugar, ya no hay un abismo de tú lado, eso no esta mal. Te miro, te miro, mientras tú duermes tan tranquilo. No diste ninguna explicación, solo que entendiste que tu vida ya no era tuya. Dijiste sentirte vació, dijiste sentirte perdido. Pues yo se la respuesta, antes de que te marcharas, antes del alba, te había robado el corazón. Y en mi pecho lo había echo mió.
Pues el jamás lo sabrá, pero cada vez que quiera dejarme, pronto volverá. Porque su corazón, conmigo esta.

2 comentarios:

  1. Vaya... qué bonito! espero yo también haber sido capaz de robar un corazón de esa manera tan... fuerte.

    Me encanta!

    Un besito!

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  2. Lo triste...es que no pude hacerlo.
    Una loca fantasia.

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